martes, 18 de julio de 2017

MACHO LEVANTE

Hace unas semanas, pocos días antes de la consecución del ascenso del Levante UD a Primera División, un grupo de compañeros periodistas encabezado por el amigo, vecino y compañero de graduación Manolo Furió, me ofreció la posibilidad de plasmar mis sentimientos granotas en un nuevo medio de comunicación que querían centrar únicamente en la difusión de la información que genera diariamente la entidad levantinista.

En un principio me consideré privilegiada pero también temerosa ante la responsabilidad que suponía participar en un proyecto repleto de ilusión aunque novedoso, a pesar que los artífices llevan más de una década de experiencia y éxito profesional en medios de comunicación digitales como Horta Noticias.

Sin embargo, mi pavor se desvaneció cuando me eximieron de seguir la cotidianeidad del club y me ofrecieron su espacio simplemente para expresar en un medio de comunicación, las emociones, las inquietudes, los anhelos, las ilusiones y el desencanto (esperemos que éste sea menor) de una simple aficionada levantinista que solo representa a una mujer de más de 40 años que creció con la rutina de acudir cada domingo al entonces Nou Estadi, compartir velada familiar comiendo pipas y algún Turrón Viena, reirse por el eterno anuncio "pollos asados-casa Cesáreo" y comenzar a entender qué era eso del periodismo gracias al privilegio de compartir localidad en tribuna junto a referentes levantinos como el siempre recordado y añorado Salva Regües o el hoy presidente de la Fundación Levante Cent Anys, Vicente Furió.


Por ello, desde hace unas semanas plasmó mi personal visión (singular y tan solo representativa de mi persona) de la actualidad del Levante UD bajo el prisma de mi emoción. Me ha ilusionado el proyecto y desde aquí quiero agradecer a Manolo Furió y el equipo de MACHO LEVANTE su ofrecimiento y lo quiero hacer hoy porque hace años que hubiera querido gritar lo que en este día en el artículo dedicado al 80 Aniversario de la Conquista de la Copa de la República por parte del Levante FC .

Os remito a él, sin la única pretensión de saber que, entre esos a los que hoy dedico mi artículo, hay gente de mi propia familia que allá dónde esté seguro aplaude que luzca como brilla hoy la Copa de la España Libre ganada por el Levante FC el 18 de julio de 1937:

ARTÍCULO PUBLICADO EN MACHOLEVANTE.COM (18 de Julio de 1937)

Sí, hoy todos los levantinos leeremos reportajes entrañables, conoceremos como se ganó, quiénes fueron los jugadores que la disputaron y nos enorgulleceremos y repetiremos a las nuevas generaciones que el Levante UD (Levante FC por entonces) fue una vez campeón, campeón de copa venciendo en la final por un gol a 0 al Valencia CF. Una copa que se disputaba mientras el país se encontraba inmerso en una cruenta contienda civil por el alzamiento del ejército en golpe de estado ante el gobierno democrático legítimo de la II República.

(Articulo completo aquí)


lunes, 26 de junio de 2017

PROHIBIDO ERRAR

A veces se cometen errores, somos humanos y por mucho que la cita diga que hay que perdonar los errores primerizos, todos sabemos que una equivocación en esta sociedad te condena inexorablemente.  Es cierto que hay deslices tolerables, traspiés remediables, descuidos imprudentes, errores graves y despistes accidentales.

Pero en este siglo XXI, en este mundo mercantilista y globalizado, un equívoco no permite indulto, a no ser que te muevas entre esferas de altos vuelos donde las barbaridades se consideran deslices y algunos exabruptos simples lindezas.

Yo soy de las que erra porque, como diría una cantante de moda, “soy humana”. Pero además, soy de las que personas que, no solo gusta de pedir perdón sino que, a veces, me flagelo en exceso al cometer algún descuido.  

Creo que la autoexigencia es necesaria, así como la autodisciplina y el afán por mejorar, pero me equivoco y meto la pena algunas veces. Por eso, el haber cometido un desacierto y ser condenada, aunque éste sea el primer resbalón, y que ello origine  inusitadas consecuencias directas e indirectas a terceros, el malestar se convierte en un suplicio que solo curará el tiempo.

Estrenarse en el error siempre provoca desasosiego, pero acometer una pifia y que tu imprudencia afecte a terceros convierte la herida en desazón y angustia.

Hay errores deleznables y fiascos lánguidos y, como dice un buen amigo,  aunque “no he matado a Kennedy”, sí he cometido una imprudencia que ha provocado graves consecuencias para gente que, no solo había depositado su confianza profesional en mí, sino que, además, me ha demostrado una calidad humana y una comprensión extrema que los enaltece más en su profesionalidad y en mi agradecimiento hacia ellos.

No daré nombres, aunque sí gracias eternas por la condescendencia y la benevolencia que los engrandece en valores y principios fundamentales tan carentes en esta materialista sociedad.

El tiempo pasará, aunque hoy la herida sangre, la vida pese y la luz se vislumbre gris. A veces las alegrías son tan efímeras que todo se sucede demasiado rápido. Sin embargo,  la paz de la conciencia es asumir las responsabilidades y acatar las consecuencias del error y mañana…..mañana….,....sí Manolo (qué gran lección de vida del siempre #EternoPreciado), es verdad, “mañana volverá a salir el sol”.

Tal vez, puede que con ese nuevo amanecer dejemos de mirar atrás, porque como bien leí casualmente hace unos días (no recuerdo al autor) “no debemos mirar atrás a menos que vayas en ese sentido”.


Y la vida no nos permite el lujo de caminar hacia atrás así que, incluso desconcertada, miraremos adelante………puede que, a pesar de las consecuencias sobre terceros, mañana duela menos.

lunes, 19 de junio de 2017

EL LÍDER SILENCIOSO

La pasada semana el Levante UD anunciaba la continuidad de su proyecto deportivo con la renovación y ampliación de la relación contractual de Juan Ramón López Muñiz como entrenador del equipo que la próxima temporada volverá a militar en la élite del fútbol nacional.

El técnico asturiano tenía automáticamente su renovación con el Levante UD en caso de ascenso, pero bien han hecho Tito, Carmelo y el presidente Quico Catalán en asegurar la presencia de Muñiz y reforzar así el liderato sigiloso en la entidad de un hombre que ha conseguido que el Levante UD vuelva a Primera División batiendo records, pero sin la prepotencia que, en muchas ocasiones, su superioridad hubiera podido otorgarle.

No es J.R. López Muñiz un hombre de estruendos y protagonismo. Tal vez, los años compartidos con quien considera referente y amigo y uno de los técnicos nacionales más laureados en el espectro futbolístico internacional, el entrenador manchego Juande Ramos (poseedor de 2 Copas de la UEFA, 1 Supercopa de Europa, 1 Copa del Rey, 1 Supercopa de España y 1 Copa de la Liga en la Premier League), han marcado su actitud discrecional en los banquillos. 

Fue precisamente Juande Ramos el que vio las cualidades que como técnico disponía el asturiano y lo hizo partícipe de su equipo de trabajo la temporada 2003/2004 en el Málaga CF ejerciendo de segundo entrenador. Posteriormente, el tándem entre Juande y Muñiz se repetiría en el Dnipro de Ucrania, equipo que consiguieron clasificar para competición europea en 3 de las 4 campañas que permanecieron en el país del Este de Europa.

viernes, 16 de junio de 2017

VALÈNCIA BÀSKET, mi PAMESA, Campeón de Liga

Sinceramente no sé qué tiene el deporte, ni qué tipo de adrenalina, endorfina u hormona de la felicidad consigue generar en el aficionado cuando se consigue una victoria épica o se conquista un título para provocar unos sentimientos indescriptibles y un nivel de enajenación que, de verdad no oso conocer ni describir.

Ante esa amalgama de emociones, que oscila entre la alegría jubilosa y las lágrimas, he vuelto a sucumbir esta tarde-noche del 16 de junio de 2017 presenciando cómo se proclamaba, por primera vez en su historia,  Campeón de Liga ACB, el que para mí, siempre será PAMESA VALENCIA, hoy para todos Valencia Básket.

Hace años que dejé de ser socia y algunos menos que no acudo a la Fonteta. Tampoco tantos, porque, a pesar de finalizar bruscamente el ejercicio activo como periodista deportivo del que gocé durante dos décadas, seguí acudiendo con mi sobrino puntualmente a presenciar los partido de un equipo que se acomodó en el desván de mi corazón hace casi 30 años.



Hace 27 temporadas (la campaña 1990/91), todavía adolescente ilusionada (e ilusa aspirante a ejercer un periodismo que la vida me ha demostrado era utópico), mientras soñaba con ejercer la que, sin embargo, sigo considerando, como definía el añorado García Márquez, “la mejor profesión del mundo”, me convertí en aficionada de aquel Pamesa de Indio Díaz, Salva Díez, Brad Branson,  Wood o Sergio Coterón, que dirigido por el técnico  J.Antonio Figueroa (protagonista de mi primera entrevista pseudoprofesional en 1990 cuando en segundo curso de mis estudios de CC.de la información el profesor de redacción periodística nos pidió entrevistar a un personaje público para poner en práctica toda esa teoría que, los años te demuestran, sirven para bien poco) irrumpía sigilosamente en la élite del baloncesto nacional para cohabitar con los grandes que ese momento eran Estudiantes, Joventut, Breogán, TAU, CAI Zaragoza, Real Madrid o Barcelona de la mano del único responsable que esta ciudad del Turia tenga un conjunto de básket, Juan Roig.



Sin pretender abrir el libro personal de vivencias con nostalgia,  es inevitable que aquellos momentos, junto a los vividos ya como profesional al lado de compañeros de profesión en Ràdio 9 como Carles Baixauli, Artur Balaguer, Damià Vidagany o incluso Luis Urrutia, quien durante varios años fue mi jefe directo y quien, a pesar de las desavenencias personales posteriores esta tarde en el capítulo de recuerdos también ocupa un lugar protagonista en mi emoción, hoy estén pellizcando mi corazón y haciendo brotar, de forma inesperada, incluso para mí, unas lágrimas emocionadas ante la soledad de una pantalla de televisión (me ha resultado imposible conseguir una entrada).

miércoles, 24 de mayo de 2017

D.E.P. El periódico EL PAIS

      En ocasiones, mirar atrás supone un ejercicio importante de reflexión para recuperar las esencias, recordar cómo fueron las raíces y analizar el presente, con los cambios inefablemente originados en coyuntura y entorno.

Hace unos meses me perdí varias horas en la exposición itinerante que, con motivo de la celebración de sus 40 años de vida realizó EL PAÍS en Valencia. Pasear por cuatro décadas de historia de un periódico que te ha acompañado día a día en tu formación personal representa una posibilidad de mirar atrás para analizar las imágenes, los momentos y los titulares que, sin duda, han marcado nuestra propia historia. Es un intento de buscar en nuestro propio desván interior éste o aquel momento, aquella historia, ese instante vivido, aquellas emociones sentidas…

Personalmente, con solo unos pocos años más que EL PAÍS, el paseo por la exposición de su 40 Aniversario representó bucear en muchos de esos momentos que han marcado inevitablemente parte del argumento de mi propio libro de vivencias.

Una de las razones por las que me sedujo el mundo del periodismo fue por la lectura de EL PAÍS cuando apenas sabía juntar letras.  Y como suele ocurrir a temprana edad, todo comenzó por curiosidad.

Mi padre, trabajador de Unión Naval de Levante S.L (esa misma empresa que ocupa una de las portadas más dolorosas personalmente del periódico) utilizaba la hora del almuerzo para leer la prensa, EL PAÍS era el periódico que compraba antes de iniciar su jornada laboral. En ese almuerzo, eran varios los compañeros que se reunían apenas unos minutos para compartir un mismo ejemplar del diario.

Entre aquellos compañeros había uno, del que no recuerdo ahora el nombre, pero que utilizaba las páginas de EL PAÍS como nosotros utilizamos ahora twitter. Es decir, para vomitar enfados, lanzar ironías, contestar aquel titular, pero principalmente para abrir diálogos imaginarios (o sería más conveniente hablar de ¿monólogos?) con los que desahogar impotencia ante este titular, aquel lead o desbordar su rabia ante aquella noticia o imagen.

domingo, 30 de abril de 2017

¡¡¡VIVA EL FÚTBOL!!!

¿Cómo se plasma en palabras la emoción desbordada?, ¿Cómo se reflejan con letras los pellizcos en el corazón?

No, el fútbol no es el deporte más completo; no es el mejor ejemplo de valores; no está singularizado por su honestidad; no dispone de la dignidad ni ética de otros deportes; pero, lo siento, en estos momentos, todavía con el corazón desbocado, la emoción contenida y alguna lágrima deslizando sobre la mejilla, no puedo más que decir que ¡¡¡VIVA EL FÚTBOL!!!

Hoy, no puedo (ni quiero) recordar los factores que envilecen una ilusión, una pasión, un sentimiento…, porque hoy, 29 de abril de 2017, solo (y todo) ESO es lo único que siento al escribir la palabra FÚTBOL tras vivir el ascenso a Primera División del Levante UD en mi campo que es mi casa y junto a mi gente.

En esta tarde de nervios, ilusión, angustia y júbilo final, el Levante UD ha rubricado un ascenso histórico, porque como historia  quedará reflejada en los libros una temporada futbolística repleta de récords estadísticos. Los analistas escribirán sobre un equipo, un cuerpo técnico, una secretaria técnica y los gestores de un club que ha logrado eso tan difícil de volver a Primera al año siguiente de vivir el infierno de un descenso.

Sin embargo, para servidora, éste, el cuarto ascenso en el s. XXI del Levante UD a la élite del futbol nacional, será para siempre MI ASCENSO.


La suerte de poder desempeñar durante dos décadas mi profesión de periodista en la siempre añorada Ràdio 9, me había regalado vivir aquel ascenso de Xerés de 2004 (Ay, Manolo Preciado, imposible borrar del corazón tu recuerdo esta noche, porque Manolo, ¡contigo empezó todo!) desde la pecera de la emisora autonómica. Con mis hermanos en la ciudad andaluza y mis padres ante el televisor, disfrutaba como profesional, pero como aficionada sentía el vacío que solo te llena el abrazo de tus seres más queridos en momentos de dicha.

El destino quiso que el ascenso de  2006 sí viviera la vuelta a la élite del Levante UD en el lugar de los hechos, en Lleida. Tenía cerca a mis hermanos, pero otra vez estaba trabajando y debía intentar conjugar emoción y profesionalidad ante la autoexigencia que considero lleva implícita el ejercicio digno del periodismo.

lunes, 17 de abril de 2017

FINAL A LA SEMANA SANTA MARINERA 2017, UN CAPITULO QUE NO SERÁ SOLO UN AÑO MÁS

       Se acabó. C’est fini. Un año más la Semana Santa Marinera con el menguar de la primera luna de primavera llega a su fin. Pero, en ocasiones, hay años que cerrar un capítulo cuesta más. Hay años donde los aconteceres ocupan mayores lugares en los titulares históricos que retratan el sentimiento, tradición y singularidad del viejo Poble Nou del Mar.

En el capítulo de la Historia de la Semana Santa Marinera de VALÈNCIA (sí, de Valencia con orígenes que algunos ubican en el siglo XV, otros en el XVIII con la fundación de la Cofradía de la Concordia, pero de la que existen documentos magníficos del s. XIX como el retrato que en FLOR DE MAYO realiza el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez con la dedicación de un capítulo entero a esta celebración en la mencionada novela),  2017 no será un año más. Como tampoco, personalmente podré recordar esta fecha sin sentir pellizcos en el corazón.

El año 2017 se abrió con la “intencionada” polémica tras la elección como Pregonero del Concejal de Cultura Festiva del Ayuntamiento de València por el partido Compromís, Pere Fuset.  La campaña “manipulativa”  se encargó de generar un caudal de críticas por la elección por parte de la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera del Concejal. Se esgrimían comentarios sin conocer su espiritualidad, su capacidad intelectual, su generosidad y su incesante pasión por las fiestas populares de la ciudad e incluso de todo el territorio valenciano.

La primera acusación a la elección del concejal como pregonero esgrimía el fútil siguiente argumento: “Un político que representa la izquierda y la laicidad del Estado no puede pregonar una fiesta religiosa”. Pobres de espíritu, diría ese Jesucristo que parece propiedad solo de unos pocos.  

Sin embargo, en un primer momento la crítica se extendió y caló en parte de la sociedad del Marítimo, en los políticos oportunistas y lo que es mucho peor, entre personajes y personajillos que JAMÁS han tenido el mínimo interés por acercarse a una sociedad  que lleva más de dos décadas de lucha por mantener precisamente sus costumbres y tradiciones VIVAS.

 ¡Ay, malditas redes sociales!

A todos ellos se les olvidó que uno de los pregones de más grato recuerdo entre los semanasanteros del Marítimo en la época reciente fue el ofrecido por la primera alcaldesa de la ciudad de València (sí, la 1ª, Rita Barberá fue alcaldesa de la ciudad más de 2 décadas, pero NO fue la 1ªmujer alcaldesa de la tercera capital de España) la socialista Clementina Ródenas en 1990.

Otros maléficos comentarios apelaban al rechazo de Fuset como pregonero por su condición de “político”. Estos “activistas” (algunos ignorantes del sentir semana santero) no repasaron la historia reciente para comprobar que predecesores en el cargo de concejal de Fiestas (Cultura Festiva con Pere Fuset) en el Ayuntamiento de Valencia como Francisco Lledó (2012) o Félix Crespo (2005), ya pregonaron la Semana Santa Marinera. Además de hacerlo el hoy Eurodiputado del PP, Esteban González Pons en 2009 y el mismísimo expresidente de la Generalitat Francisco Camps en 2002.

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