jueves, 5 de abril de 2012

EL TEMOR AL FRACASO COMO ESCUDO

             Que la sensación de euforia permanente es hiriente es tan real como que el elogio debilita; sin embargo, curarse en salud o poner la tirita al enfermo antes de producirse la herida, al menos en deporte (como en otros ámbitos de la vida) provoca reacciones contrapuestas al mensaje diáfano y esclarecedor de los hechos y las sensaciones.
         La falta de ambición o la comodidad es sangrante en determinados colectivos generadores de pasiones y emociones. La positividad de la que carece la cotidianeidad requiere de estímulos optimistas, algunas entidades han aceptado el reto y han conseguido incluso catapultar a ciudades enteras en pro de una ilusión. Otros sin embargo, han preferido acomodarse en su espacio y defenderse “panza arriba” con aires proteccionistas desorbitados.
           Cuando la exigencia del cumplimiento de un objetivo es la única forma de liberación sonroja la actitud de protagonistas activos negando el fracaso por el reto no conseguido. Se les olvida que la negación del fracaso general la ausencia del concepto éxito. Sin alegría no hay tristeza, sin dolor no hay placer, sin estímulos….la vida no tiene alicientes.
        Es por ello que, en esta coyuntura, sean los equipos más elogiados aquellos que actúan extramotivados. Sin alicientes el equipo se anestesia y la afición perece adormilada.
         En estos extremos contrapuestos afrontan su presencia en competición europea Valencia CF y Athletic Club. El conformismo de unos acomodados en la cantinela de haber cumplido los “deberes” propuestos al inicio del curso deportivo se contrapone a quien acepta el reto desde una perspectiva próxima a la euforia.
           Ambos equipos afrontan un mismo encuentro, unos cuartos de final de la Liga Europea, no obstante, sorprende cuan alejados viven los ánimos de unos y otros.
           Sin duda, una vez más se reafirma que esta vida es para valientes, y éstos no son sólo los que dan un paso al frente sino aquellos que saben cuándo y cómo han de alejarse, decir adiós y marchar, antes que el fracaso envilezca para siempre una trayectoria.

Seguidores